Empecé en el diseño. Después dirigí agencias, fui CEO de una escuela de negocios que llevamos a 14 países y me formé y formé a otros en IA. Hoy trabajo en tecnología. Mirándolo para atrás, es el camino que recorre casi cualquier emprendedor que quiere crecer: primero creás algo propio, después sumás equipo y estructura, y en algún momento te preguntás cómo seguir creciendo sin que todo pese el doble.
Cuando crecés, los costos crecen con vos
Más clientes piden más personas, más herramientas, más oficinas, más coordinación. Y muchas veces sumar costos no agrega resultado: solo agrega presión sobre la estructura.
Pensar al revés
Hoy, antes de sumar estructura, me hago otra pregunta: ¿qué puede hacer la tecnología para crecer con lo que ya tengo? No se trata de reemplazar personas. Se trata de que el equipo deje de hacer lo repetitivo y dedique su tiempo a lo que solo una persona puede hacer: pensar, decidir, crear y vincularse con el cliente.
Tres preguntas antes de sumar un costo
- ¿Este problema se repite? Si se repite, probablemente se pueda ordenar o automatizar.
- ¿Tengo los datos ordenados? Ninguna herramienta funciona bien sobre información desordenada.
- ¿Cómo voy a medir si funcionó? Si no medís el antes, no vas a poder valorar el después.
Lo que me llevo de cada etapa
Del diseño: crear algo propio y mirar con los ojos del cliente. De las agencias y de dirigir una escuela de negocios: que crecer con un equipo es hermoso, y que los costos crecen igual de rápido. De la tecnología: que se puede crecer sin que la estructura se vuelva una carga.
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